El estilo isabelino, propiamente dicho, se corresponde con el victoriano inglés y el segundo imperio francés. En su abundante decoración predominan las curvas neorococó, un tanto cansadas, y también aparece el repertorio neogótico de arquerías, frondas, etc.
Bajo este estilo se fabrican todavía piezas en algunos talleres de España.
La indudable belleza de los engarces isabelinos continúa siendo una de las características más destacadas del mismo.











